«LA PARED ES NUESTRA» por ESCIF

En junio de 2017 la asociación de arte urbano Kaligrafics y la fundación Contorno Urbano lanzamos la convocatoria para realizar un mural en la Plaza de la Salut. Esta obra había de estar inspirada en los movimientos vecinales de los años 70 en España y especialmente en la ciudad de Sant Feliu de Llobregat. La convocatoria tenía proyección internacional y buscaba a un artista de primer nivel capaz de efectuar una residencia adecuada y un proceso satisfactorio con los vecinos y otros agentes locales.

Una vez acabada la convocatoria, que recibió 300 artistas solicitantes de 42 países diferentes, se hizo una primera selección con un jurado técnico compuesto por técnicos del ayuntamiento, artistas locales y otros expertos en el ámbito. Este jurado seleccionó a 12 finalistas que tuvieron que entregar documentación adicional sobre la propuesta que querían realizar. La documentación fue valorada por un segundo jurado, en este caso internacional compuesto por:
Jaime Rojo (Brooklyn Street Art, NY), Mónica Campana (Living Walls, ATL), Veronica Werkmeister (IMVG, Vitoria), Fernando Figueroa (Doctor en Historia del arte) y Esteban Marín (Presidente Fundación Contorno Urbano). Este jurado realizó una breve residencia en la ciudad para conocer mejor el tema del cual trataría el mural y tener así contacto con los agentes relevantes del proceso.

El artista escogido por el jurado internacional fue ESCIF, referente en la escena internacional y sobre todo con experiencia en residencias y proyectos similares. Su perfil como artivista y su capacidad de trabajo con los vecinos fue decisiva para su elección.

Entre Marzo y Abril de 2018 ESCIF realizó su residencia en la ciudad de Sant Feliu y realizó diferentes actividades como parte del proceso. Tania Magro y Ninoska Juan (Contorno Urbano) dieron forma a las actividades e hicieron el acompañamiento de todo el proceso.

LA PARED ES NUESTRA. Plaza de la Salud, SantFeliu de Llobregat. 2018

En mayo de 1977,  los vecinos y las vecinas del barrio de la Salud consiguieron frenar la construcción de una gasolinera. Cuentan las paredes que fue una madrugada, mientras la ciudad aún dormía, que algunas y algunos valientes decidieron empujar la hormigonera dentro del agujero en el que se iban a construir los cimientos. Taparon el agujero con tierra y plantaron un árbol. Dice la leyenda que si se planta un árbol en un solar ocupado, ya nadie podrá quitarlo. Y así fue como cimentaron la plaza que aún hoy sigue siendo suya. De los y las vecinas de Sant Feliu.

En 1977, se conquistó la plaza de la Salud. Eso cuentan las paredes. Pero no es cierto. La plaza solo fue un reflejo. Lo que realmente se conquistó fue una forma de entender la sociedad que vas más allá de la plaza, más allá de los intereses personales de unos cuantos vecinos y unas cuantas vecinas.

En 1977,  los vecinos y las vecinas del barrio de la Salud hicieron una demostración de solidaridad, de unidad, de motivación y entrega, de empoderamiento, de identidad. Conformaron un movimiento orgánico y estratégico que se agrupo bajo la consigna de recuperar la plaza… y lo consiguieron.

En 1977, los vecinos y las vecinas de SantFeliu aprovecharon una fisura  para plantar una semilla. Una semilla, que era un árbol, que era una bandera, que era la reivindicación del espacio público, que era también una plaza para los y las vecinas. Lucharon por sus derechos. Asentaron las bases de un modelo urbanístico que tenía en cuenta a las personas. Demostraron una ciudad que se construye desde abajo, lejos de grúas e intereses inmobiliarios.

Hoy, 40 años más tarde, la pared que encabeza esta plaza presenta un mural que rinde homenaje a estos vecinos y a estas vecinas. A su lucha, a sus valores, a su memoria. Recuperar la memoria del movimiento vecinal es mantenerlo con vida. La esencia de una lucha no está en sus logros; pero si en su compromiso y constancia. Es importante rescatar el pasado, darle voz al presente y abrir la puerta al futuro. Mantener la llama encendida para que otros puedan seguir su luz.

«La pared es nuestra» es una pared de contención, que rescata la voz de los que se fueron, que alberga la voz de los que quedan, que sugiere la voz de los que vendrán. Una pared inclusiva hecha por y para los vecinos. Una pared que se puede escuchar, que contiene el ruido del barrio, de su historia y de sus habitantes. Una pared que se puede leer, con tantas lecturas como visitantes se acerquen a verla.

“La pared es nuestra” es un retrato transversal del barrio de la Salud y de su movimiento vecinal.

– Texto por ESCIF