Flavita Banana «Me parece que el humor es bastante irresistible para cualquiera»

El día 13 de marzo la ilustradora Flavita Banana, quien prefiere que le llamen Flavia cuando sale de las viñetas, intervino el muro del Centre Cívic Cotxeres Borrell en el marco del proyecto 12+1, creando la obra «Juntes sumem«. Hablamos con ella sobre humor, feminismo y arte.

Flavita Banana (Flavia Álvarez-Pedrosa), realizando el mural del 12+1 «Juntes Sumem» en el Centre Cívic Cotxeres Borrell, Barcelona. Marzo de 2019. Foto: Clara Antón ©.

Flavia, te has convertido en una de las ilustradoras más conocidas de la actualidad, ¿por qué crees que tu obra está teniendo tanto éxito y está llegando a tanta gente?

Creo que es porque, aunque toque temas que ya se han tratado en la representación artística, o temas sociales o temas complejos, lo intento hacer mediante el humor. Me parece que el humor es bastante irresistible para cualquiera. Creo que es la manera más fácil de llegar a la gente y transmitir los mensajes, no míos, sino que creo que deben ser transmitidos.

¿Alguna vez te ha jugado una mala pasada el humor?

No exactamente, pero en alguna ocasión ha hecho que la gente lo confundiera con la mofa, que confundiera el elogio de ciertas temáticas mediante el humor con la ridiculización de las mismas. Lo que me ha jugado una mala pasada quizás ha sido que la gente no ha sabido entender el tono de esas viñetas o dibujos.

¿De dónde salen las ideas que tienes para hacer las ilustraciones?

Del día a día. De lo alcanzable, de las cosas tangibles de nuestro alrededor. Son temas esenciales como el feminismo, la pobreza, la riqueza, la política o la actualidad. A veces también me inspiro en cosas más mundanas como las relaciones de pareja o cualquier problema de los mortales.

En cierta forma, a través de tus viñetas, tú misma te has convertido en símbolo del feminismo. ¿Te sientes cómoda?

Cómoda sí, de todos los temas con los que se me podría haber relacionado, me siento bien con que haya sido este. La sororidad, el feminismo, la defensa de las mujeres son absolutamente defendibles, por lo que me siento cómoda. ¿Que hay trabajo por hacer? Sí. ¿Que tienes que lidiar con mucha gente que confunde términos, que le tiene miedo, etc.? Sí, pero vale la pena. Es importante.

Alguna vez has comentado que os meten a todas las ilustradoras “en el mismo saco”. ¿Cómo explicas eso?

Todo el mundo tiende a etiquetar o agrupar para simplificar las cosas. Para el comercio y el mundo editorial, e incluso en las conversaciones corrientes, la escena del humor gráfico se simplifica explicando que, por un lado, hay muchas tipologías, y por otro, hay una tipología de mujeres. Nos etiquetan a todas las mujeres con la misma tipología por ser mujer. Yo no tengo ningún problema con mis compañeras, nosotras vamos felices a lo nuestro, pero me parece que es un error de simplificación porque nos dedicamos a cosas distintas. Esto cambiará algún día. No nos podemos esforzar más de lo que ya nos esforzamos, pero con el tiempo y sin bajar la guardia, conseguiremos que la gente tenga la información y sepa que cada una de nosotras pertenece a una disciplina distinta.

¿Cómo te hace sentir el tener que plantear un boceto y utilizar un material que no sea tinta china y papel?

Está fuera de mi zona de confort, pero también me siento cómoda. Si se prepara bien la intervención, con el boceto, el proyector y simplificando mis tareas, estoy a gusto. Evidentemente no es mi labor principal, pero me resulta muy agradable. No es igual que una de mis viñetas habituales, porque el trazo es más lento y el efecto no es el mismo que el de la tinta líquida sobre papel horizontal, que es a lo que estoy acostumbrada, pero yo encantada de realizar este tipo de proyectos.

Un reto que tienes como ilustradora ahora que publicas semanalmente en El País.

Reto, el de cualquier viñetista: la viñeta diaria. Pero es un reto lejano, es decir, ahora mismo no podría, no me veo capaz. El reto sería tener la suficiente capacidad de ideas y de organización temporal y horaria para ofrecer una viñeta al público cada día.  Sí, sería como el único reto medio utópico que tengo.

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