Elisa Capdevila El arte urbano juega un papel relevante en las ciudades y en la educación, es una herramienta social

La artista Elisa Capdevila participó en marzo en el 12+1 de Sant Vicenç dels Horts, realizando el mural “Bodies“, una obra que representa los cánones de belleza.  Le preguntamos por la intencionalidad de la obra y por la visión que tiene ella sobre el arte urbano.

Elisa Capdevila realizando el mural del 12+1 “Bodies” en Sant Vicenç dels Horts. Marzo de 2019. Foto: Clara Antón ©.

Hola Elisa, queríamos preguntarte por tu obra del 12+1 de Sant Vicenç. Normalmente pintas retratos, ¿qué te inspiró para pintar los torsos de la obra “Bodies” en esta ocasión?

Para este mural decidí representar torsos de escayola como analogía de los cánones de belleza. Me parece que los torsos de escayola son muy representativos, porque son muy parecidos a un cuerpo real (al fin y al cabo, a menudo están hechos a partir de moldes) y además son rígidos, lo cual me servía para ilustrar una característica de estos cánones de belleza.

¿Qué tipo de feedback has tenido por parte de los vecinos y vecinas de Sant Vicenç?

En general los vecinos estaban muy contentos con las dos obras, con la de Anna y con la mía. En mi caso, el feedback lo recibí una vez finalizada la obra, porque por mi forma de pintar, empezando siempre con trazos muy generales y manchas abstractas, al principio no se suele apreciar muy bien qué estoy representando y la obra va tomando forma hacia al final del proceso.

Hace poco pintaste un mural en el interior de una iglesia, ¿En qué contexto te sientes más cómoda al pintar?

Obviamente el contexto en el que me siento más cómoda es la calle, concretamente un sitio en el que haya ambiente, donde pase gente y pueda ver el proceso. Es cierto que si hay mucha gente es complicado atender a todo el mundo, porque estás trabajando. Pero a mí me gusta que la gente vaya pasando y de su opinión. Los encargos personales también los hago a gusto, cada proyecto tiene un punto especial. Hacer un mural en una iglesia fue una experiencia muy interesante para mí porque fue muy diferente a todo lo que había hecho hasta entonces.

También realizas murales comunitarios y pintas con otrxs artistas, ¿en qué se diferencia pintar sola de pintar acompañada?

Pintar un mural es un trabajo muy físico y a veces las condiciones meteorológicas no acompañan; cuando pintas en pleno invierno o en pleno verano puedes acabar muy cansado. Por eso mismo trabajar acompañado lo hace más ameno. Si uno está más bajo de ánimos el otro hace que se motive, tira del carro, y viceversa. Pintar con alguien es más divertido y productivo, aunque hay que tener cuidado de no alargar las pausas. Pintar sola también me encanta, claro, siempre es entretenido, pero cuando hay alguien contigo se convierte en un proceso distinto.

¿Cómo entiendes el arte y la creatividad en las ciudades?

¡Esta pregunta es muy amplia! A mí me gustaría destacar que con el arte urbano se hace un trabajo importante en la educación de la ciudadanía. No hay mucha gente que vaya a museos y a galerías, por tanto, si has vivido aislado del mundo artístico, cuesta apreciarlo. A través de las obras a pie de calle, con eventos en los que puedes observar al artista interviniendo un muro, se consigue aproximar el arte a las personas, por eso mismo creo que el arte urbano juega un papel relevante en las ciudades y en la educación, es una herramienta social. Por otro lado, también pienso que debería estar un poquito mejor valorado. Algunos muralistas nos podemos ganar la vida con nuestro arte, pero hay mucha gente que tiene que estar haciendo malabares para poder vivir bien, tranquila. No se valora el trabajo físico que supone y el riesgo al que a veces nos enfrentamos, por ejemplo, trabajando con grúas. Aún falta un poco de concienciación para valorar la figura del artista.

Mirando al futuro, ¿Cuál sería tu sueño profesional?

De cara al futuro me gustaría seguir desarrollando mi obra, ya que en realidad mi trabajo como muralista es muy reciente; hace tres años que pinté mi primer mural y menos de dos que participé en el primer festival. Me queda todo por resolver y no tengo nada cerrado, pero siempre me aseguro y espero asegurarme de que los proyectos que me salen están en consonancia con lo que me apetece hacer en cada momento. En realidad, mi sueño es poder vivir muy tranquila, haciendo exactamente lo que me gusta. No aspiro a crecer en el mercado del arte, ni tan siquiera a pasarme un montón de días del año trabajando, haciendo murales y teniendo muchos encargos. Aspiro a tener equilibrio entre hacer los proyectos artísticos que me apetezcan y me permitan vivir bien, tranquila, y tener tiempo para mí, para mis amigos, para descansar… He elegido una profesión muy vocacional y que me divierte mucho, por eso valoro tanto no perder el punto de disfrute al trabajar. No me gustaría verme dentro de 20 años avasallada por la cantidad de trabajo que tengo, sin tiempo para mí.

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